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27 de septiembre de 2019

Por Irati García Quiropráctica · Barcelona College of Chiropractic · miembro AEQ

El embarazo y la quiropráctica

El embarazo y la quiropráctica

El embarazo es, claramente, un momento de grandes cambios tanto físicos como químicos en el cuerpo de una mujer.

Esto no solo influye a nivel de aumento de peso o de la alteración de su centro de gravedad: la columna se vuelve más flexible con la producción de relaxina, una hormona cuyo papel es relajar los ligamentos pélvicos para prepararlos para el parto.

Si ya existe un desequilibrio previo, estos cambios pueden aumentar el malestar. El cuidado quiropráctico ayuda a que el sistema nervioso, a través de la columna, transmita sus impulsos con la menor interferencia posible, favoreciendo una columna más equilibrada durante esta etapa.

Las molestias tan comunes en este periodo —pesadez de piernas, tensión lumbar o pélvica— están provocadas en gran medida por los cambios de gravedad, posición y flexibilidad de la columna. La quiropráctica es una manera natural de acompañar al cuerpo para reducir estas molestias, con el objetivo de hacer estos meses más llevaderos y poder continuar con la actividad diaria.

Ajustando la columna, se trabaja sobre las subluxaciones vertebrales —pequeñas alteraciones en la función de las vértebras— favoreciendo la autorregulación del organismo. Durante el embarazo es muy común una subluxación causada por estrés mecánico (cambio de centro de gravedad, aumento de peso), químico (cambios hormonales) o emocional (temores, expectativas, estados de ánimo).

El acompañamiento quiropráctico presta especial atención a la pelvis y a la zona lumbar, que se ven especialmente implicadas en todo el proceso, buscando que se encuentren en equilibrio y funcionen de manera unificada.

Nota: el cuidado quiropráctico durante el embarazo no sustituye el seguimiento de tu matrona o ginecólogo, sino que lo complementa. Consúltanos y valoramos tu caso con calma.