27 de octubre de 2020
Por Irati García Quiropráctica · Barcelona College of Chiropractic · miembro AEQ
¡Tu cuerpo es inteligente!
Ahora mismo, mientras lees estas líneas, tu corazón bombea unos 5 litros de sangre cada minuto, respiras miles de litros de oxígeno al día y tu sistema digestivo se coordina para hacer su trabajo, todo sin que tengas que pensarlo.
Y entonces, ¿por qué solo me acuerdo de mi cuerpo cuando algo va mal?
A nadie le gusta encontrarse mal, pero conviene parar de vez en cuando y ser conscientes de lo bien hecho que está el cuerpo. Incluido tú.
Piensa en las respuestas del cuerpo ante una infección: mucosidad, tos, fiebre… Cada una tiene un cometido. La mucosidad crea barreras donde quedan atrapados los patógenos; la tos ayuda a expulsarlos; la fiebre eleva la temperatura y dificulta su proliferación. Son mecanismos de defensa.
¿No te parecen increíbles cada una de estas respuestas? Entonces, ¿por qué ir en contra de nuestro cuerpo y no a favor de él?
Con la quiropráctica ayudamos a que la inteligencia del cuerpo exprese todo su potencial y haga su trabajo: a que ese gran poder que crea el cuerpo también favorezca su equilibrio y su recuperación.
El cuerpo es tan inteligente que nos manda señales cuando algo no funciona bien, muchas veces antes de que aparezcan los síntomas. A veces no les hacemos caso, pero el cuerpo no deja de ser inteligente.
Como quiropráctica, mi trabajo es cuidar la integridad del sistema nervioso y buscar los indicadores sutiles que me guían para entender qué necesita tu cuerpo:
- Valoración del sistema nervioso simpático y parasimpático.
- Palpación de la columna vertebral.
- Localización de subluxaciones vertebrales.
«Es un sitio maravilloso.» — Ágata García