6 de marzo de 2020
Por Irati García Quiropráctica · Barcelona College of Chiropractic · miembro AEQ
La escoliosis y la quiropráctica: un enfoque natural
Casi todos hemos oído hablar de la escoliosis, o conocemos a alguien cercano que convive con ella. Pero, ¿qué es realmente? Cuando hablamos de escoliosis nos referimos a que las vértebras de la columna presentan una curvatura anormal en su alineación, que a menudo adopta la forma de una letra S o C.
Suele aparecer en el periodo de crecimiento, cuando el cuerpo del adolescente se estira y las vértebras se adaptan a los cambios físicos. En esta etapa, ciertos hábitos —una mala postura frente al ordenador, el uso prolongado del móvil o cargar mal la mochila— pueden influir en la curvatura natural de la columna.
Cómo detectarla a tiempo
A menudo son los propios padres quienes notan las primeras señales al observar la columna de sus hijos:
- Dificultad para mantener una postura correcta.
- Hombros o caderas a distinta altura.
- Un omóplato que sobresale más que el otro.
- Una curvatura visible al inclinarse hacia delante.
Ante cualquier sospecha, lo primero es acudir al médico, que realizará una evaluación y confirmará el diagnóstico, habitualmente mediante una radiografía de la columna.
Cómo acompaña la quiropráctica
El cuidado quiropráctico es una opción no invasiva y no agresiva. Se trabaja con ajustes vertebrales suaves sobre la zona implicada, con el objetivo de favorecer la movilidad y una mejor postura de la columna, respetando el propio ritmo del cuerpo.
El acompañamiento quiropráctico puede ayudar a:
- Favorecer una mejor postura de la columna.
- Mejorar la movilidad.
- Aliviar la tensión asociada a las malas posturas.
Es un enfoque amable con el cuerpo, en el que la persona es protagonista de su propio proceso, siempre de forma complementaria al seguimiento médico.